Un gato en el metro de Amistad
A unque el sol de Chakona irradiaba calor con ímpetu ese día en la ciudad de Amistad, la temperatura era agradable al interior del tren subterráneo. Los pasajeros, en su mayoría chakats, chakat-kin y morphs, viajaban cómodos, ocupando los espacios especialmente diseñados para sus cuerpos largos. El tren avanzaba con su característico zumbido eléctrico, deteniéndose brevemente en cada estación mientras el gentío subía y bajaba por las amplias puertas. En el extremo del vagón viajaba Esteban Sivem. Sentado junto a una morph de leopardo que miraba despreocupada su PADD, el joven humano llevaba sobre sus piernas una cajita transportadora de animales pequeños. En su interior, un diminuto cachorro de gato maullaba ruidosamente. —Tranquilo. Pronto llegaremos a tu nuevo hogar —le decía. Pero el animalito estaba tan inquieto que rasguñaba las paredes de la caja haciendo ruido con fuerza. Esteban, al no lograr tranquilizarlo, abrió la pu...